miércoles, mayo 16, 2012

Recuerdas

Nada se me tiene que olvidar. Recuerdas cuándo fuiste, cuándo volviste, cuándo dijiste, cuándo pensabas, cuándo publicabas en tu blog, ¿recuerdas? Entonces, no has olvidado, lo que más te cuesta es expresarlo. Nadie te va a decir nada, tú, si no puedes, no dirás nada. Nadie dirá nada. Yo no se como voy a expresar lo que siento, me cuesta trabajo encontrar las palabras. Los antónimos y los sinónimos huyen, los enredos no tienen razón o las palabras no fluyen. Voy a decir cosas y salen otras, quedo en schok y se me frustra todo. La ideas no salen. 

martes, mayo 15, 2012

¿Sol?

Estoy con secuela de un ataque cerebrovascular, no lo puedo olvidar, me levanto en la mañana y me doy cuenta, no puedo pararme, hablo y me dan escalofríos, me miró al espejo y me quedó un hora... sola, sin comunicación y con un solo lado. Cuándo veré el sol ¿No hay ninguna hora?

jueves, abril 26, 2012

Páramo

Los días no son como antes. Ahora son como cosas que ya no puedo descifrar, me voy en mi auto y cierro mis tardes en lo que veo. Ya no puedo jugar volándome en tres ecuaciones. Sigo en auto. Uno va amontonando y va construyendo su vida, yo, por ahora, nada de lo que hay ahí, pasa a este lado. Es como un territorio que le han eliminado un puente. Esto un páramo. En mí, cerrada hacia mí, por más que trato, no me hace caso. Esfuerzo a tientas, prefiero olvidar que estoy.

lunes, abril 16, 2012

Juntos

Dos años, tantos días, muchas horas, tantos quiebres. Muchos, de la mano vamos bien......

miércoles, abril 11, 2012

ACV


Soy un energúmeno. Soy una tonta. Yo, en junio de 2010, me subí en una escalera y no me he bajado. La pierna derecha, el brazo derecho y mi habla están, pero en una fase muy, muy liviana. Estuve cuatro meses en un hospital. El ACV cavó una veta que dejó morir a su paso, me influye ene. Aquí viene otra cosa, qué se yo, pero lo expresaré aquí...

jueves, mayo 20, 2010

Diccionario de Montaña

Arte = Vida con otro ritmo.
Arte (2)= Emoción sin deseo.
Música = Lo que permite soportar todo lo que hay que soportar.
Esclava moderna = Yo.
Humano = Amor a los abedules.
Televisión = Pixeles para embrutecer la cósmica conciencia del absurdo.
Éxtasis = Liberación del frenesí del tiempo.
Existencia: Vida y desaparición, entre la belleza y la muerte.
Vida: Perseguir instantes que mueren.
Ver: El ojo percibe sin escrutar, cree pero no inquiere, recibe sin buscar, sin hambre ni cruzada.
Lucha de Clase: Al que es feliz, le parece, de pronto, secundaria.
Objetivo: Buscar siempre en jamases.
Máscara: En plan todo dulzura, todo sabiduría, pero debajo, fealdad pura.
Vestido: Objeto que cambia la idea de uno misma un día gris.
Gato:
Catalizador de miradas y objeto estético
indispensable del cotidiano.
Sonrisa: Disparador de actitudes y relaciones acogedoras.

Señores lectores del blog, los invito a dejar una definición para el diccionario de montaña en el espacio de comentarios. Son aquellas muchísimo más precisas que el diccionario de la Real Academia y producto de una reflexión a varios metros sobre el nivel del mar y de las ciudades.

jueves, mayo 06, 2010

Darwin nos animalizó.

La contradicción, el cansancio, la derrota: no hay lugar para los débiles. Quien esté en situaciones humanas como estas, está destinado al repudio social o simplemente al olvido. Tenemos internalizado el progreso, el éxito, la productividad y, cada vez más, vamos en ese sentido. Este es el paradigma de la época. Cualquier cosa que se interponga es eliminada. Entorpecer el progreso humano es un acto de traición al devenir de la historia, o por lo menos eso creemos. Hoy no hay tiempo para reflexionar o aprender de un estado emocional así, tan necesario para que la humanidad se tranquilice. La ley del más fuerte se impone, la selección natural darwiniana en su versión 2.0, sigue más vigente que nunca.

Sin embargo, la debilidad brota de la fuerza. Es el eterno retorno de lo que es arriba y lo que es abajo, como Hermes Trimegistro planteó, y un par de milenios después, Nietzsche. Algo que se nos olvida cuando nos encontramos atropellados por paradigmas deshuminizantes y respondemos como computadoras a la cadena de la serialidad productiva. Se nos olvida sentir más allá de nuestros intereses primarios, respondemos a las afrentas políticas de imagen, de poder, de intereses, de pérdidas y ganancias, como micos desorientados, sin incluir -ni por un segundo- nuestra historia del pensamiento, los extraordinarios hallazgos intelectuales o emocionales. Somos como huérfanos de ideas dando palos de ciego. Parce un diagnóstico sin complacencias.

Estoy tratando de describir lo que siento cuando vengo de la cordillera al mar y voy de paso por la ciudad como turista que nada tiene que perder. Que anda con su hogar a cuestas y se extraña de tanto invento, tanta cosa inservible, tanta mercancía que va y viene y llena los espacios, las casas. Las personas se llenas de cosas también y los que no tienen cosas, quieren cosas. Las cosas llenan hasta el alma.

Los poderes fácticos se pierden en cifras. El tiempo: este día, este segundo, este instante, pasó.

Veo tiempo transcurrir hacia un desierto y deshacerse en la gravilla árida, sin retorno. Veo sueños oscurecerse en el smog. Veo números en un baile de máscaras y veo pobres entristecerse, inexorablemente.

miércoles, abril 28, 2010

Sin Cuenta

Hoy en la calle me encontré con una antigua amiga. Inmediatamente nos pusimos al tanto de los últimos veinte años en nuestras vidas. A los pocos segundos –de frentón-, hablábamos de cómo entre los cuarenta y los cincuenta las ofertas de trabajo se iban esfumando, que si teníamos trabajo ganábamos la mitad, y por supuesto, a la misma edad y rango, también la mitad que un hombre. Concluimos que casi lo mejor era meterse en la casa y no salir nunca más. Ella se veía igual, la misma vitalidad, la misma energía, sólo un par de patas de gallo sobre las sienes que le daban mucha gracia a sus inflexiones. Me acordé lo que dijo la mamá de otra amiga cuando le preguntaron cuál era su mayor deseo y respondió “volver a los cincuenta”. No dijo cuarenta, ni treinta, dijo cincuenta. Será porque a los cincuenta las personas se sienten más seguras y claras en sus ideas, porque aún tienen la vitalidad necesaria para emprender una actividad en cualquier ámbito, porque se ven atractivas y con la experiencia necesaria para no cometer los errores del pasado. A los cincuenta las mujeres están en edad de forjar cambios culturales importantes, de sacudir parámetros sociales, de imponerse inteligente y sensiblemente ante las negligencias que abundan, de seducir con sabiduría, de ser templadas, entusiastas y guapas. Por eso, cuando nos encontremos en cualquier esquina sacando la cuenta de cosas como estas es mejor detenerse. Cuánto ganaríamos si pusiéramos sobre la mesa (de luz), algunas certezas con sentido como nuestra posición política, nuestra visión social o algunas conclusiones sobre la amistad, el poder, el amor, además de las extraordinarias paradojas que hemos coleccionado. Propongo hacer pesar nuestras reflexiones más que cuando teníamos veinte años. A esa edad, convengamos, se tienen las puras ganas, hoy debemos hacer algo por el consenso, la voluntad política, el cambio social real y depende de la conciencia que seamos capaces de tener y de transmitir.

miércoles, abril 14, 2010

La Cuba que viene.

En Cuba no hay libertad, nadie podría negarlo. La sociedad cubana espera un cambio. Sin embargo, por la ansiedad contenida, ese cambio podría esconder un monstruo mucho más peligroso que la latencia de su estado actual.

Hablo de lo que acecha hace más de cuarenta años agazapado al otro lado de la represión, del monstruo que vive detrás de la cara de la pobreza y que espera la oportunidad de gritar bien fuerte ¡libertad! De ese fenómeno que ocultará siempre sus verdaderas intenciones. Hablo de la depredación, esa que consumirá la isla en menos de cinco años. Es fácil imaginar cómo van a explotar las turísticas ese enclave histórico en esa sociedad que va a perder todo a cambio de un candy.

Hoy el régimen se le ha ido en contra a los Castro, aquella debilidad permite la entrada de lo que pronto será un huracán. No hablo de hablar más fuerte, sino más claro. Un gobierno que no respetó los derechos humanos, cortó la libertad de expresión, la creatividad, y a cambio entregó dogmas hegemónicos y pobreza, no puede esperar fidelidad. Sobra el cuento de que es tuyo y te debemos. No te debemos. Como dice la canción.

Mi preocupación es el saqueo que vamos a presenciar sin chistar porque a todos nos parecerá normal. Veremos cómo se instalarán las grandes transnacionales y devastarán las playas con marcas. Veremos cómo Walmart cumplirá los sueños de los cubanos o quizá, un ya no cuestionado Marambio, lo intente otra vez. A todos nos parecerá normal. En menos de diez años visitaremos otra Cuba y muchos dirán, menos mal.

Mi pregunta es si lo que se desea realmente para Cuba es libertad o es la apropiación para generar lucro de cualquier tipo. Y perdonen lo perspicaz, en estos tiempos no se puede pensar de otra forma.

En el trópico de la escasez, ningún negocio supera al viento.